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Correr resfriado: ¿Bueno o malo?

Extraído de https://www.sport.es/

A la hora de debatir entre corredores sobre distintas temáticas que afectan al running siempre aparece uno de los temas más controvertidos que traen diversidad de opiniones. Hablamos del hecho de correr resfriado o correr enfermo de gripe.

En este artículo trataremos de desvelar los verdaderos motivos por los que es bueno correr resfriado o es malo correr resfriado, además de una serie de consejos que te resultarán muy útiles para esos días en los que sales a correr bajo temperaturas tan bajas. No quieres enfermar o empeorar tu estado de salud, ¿verdad? Pues sigue leyendo y entérate de cómo hacerlo.

¿Se puede correr con resfriado?

Existen múltiples opiniones acerca de si se puede o si se debe correr con un resfriado. Como primer dato nos gustaría mencionar el estudio que realizó el Doctor David Nieman en el año 1989. Y es que a través de este estudio él pudo demostrar que la capacidad inmunológica disminuye cuando se da una carga de entrenamiento alta. Así, los corredores de la Maratón de Los Ángeles tenían una tasa de enfermedad muy superior a la de las personas que no corrían y su tiempo de recuperación inmunológica llegaba hasta las 21 horas.

Bueno, pues según esta información podríamos concluir que las personas que no se encuentren resfriadas o padezcan gripe tienen más posibilidades de enfermarse si realizan un entrenamiento intensivo regular puesto que su sistema inmunológico se debilita y resulta más costoso recuperar la energía y el buen estado de salud que si se está descansando en casita.

Si además nos basamos en las opiniones de expertos médicos podemos concluir lo siguiente acerca de correr resfriados:

  • Salir a correr con los primeros síntomas de un pequeño resfriado puede llegar a ser recomendable para abrir las vías respiratorias y expulsar la mucosidad. Eso junto a la generación de endorfinas puede resultar positivo para la evolución de nuestro resfriado.
  • Salir a correr en el caso de que exista estado febril o resulte difícil respirar normalmente es una verdadera locura. En estos casos, olvida el running por unos días, reposa y recupérate. Si sales a correr en este estado puedes desarrollar una infección pulmonar y mantenerte lejos de los caminos todavía más tiempo así que mejor no hacer tonterías, ¿no?

En definitiva, tú y tu estado de salud sois los únicos que podéis concluir si tu cuerpo está en calidad de salir a correr y, en caso de hacerlo, si será una consecuencia negativa para el resfriado o la gripe. Por eso, en el caso de que tengas que quedarte un par de días en casa sin correr lo mejor es que lo asumas, no te estreses y ya habrá tiempo de recuperar el tiempo perdido.

En el caso de que decidas salir a correr resfriado no está de más que tomes una serie de precauciones que dejamos expuestas a continuación:

  1. Utiliza un equipamiento adecuado. Si estás enfermo/a de la garganta no conviene coger frío así que olvida eso de salir a correr en pantalón corto o en camiseta de tirantes. Sustituye ese tipo de ropa por ropa térmica para corredores que mantendrán tu cuerpo caliente y no retendrán el sudor.
  2. Viste varias prendas. ¿No te gusta llevar capas cuando sales a correr? Pues sentimos decirte que si te encuentras resfriado tendrás que tirar de la famosa ley de capas y evitar llevar una única prenda aislante. Así, además, podrás adaptarte a la temperatura y quitar y poner ropa sin problema.
  3. Cúbrete del frío. No solo la ropa de entrenar es importante. En el caso de los resfriados lo mejor es cubrir nuestros orificios más delicados para evitar que el frío penetre por ellos. Por ejemplo, una braga de las típicas para evitar el frío en el cuello puede también servirnos para cubrir nariz y boca, en su justa medida claro. ¡Qué tenemos que respirar! Además, no olvides cubrir tus manos, utilizar calcetines términos y cubrir tu cabeza con un gorro cuando las temperaturas sean demasiado bajas. Todo lo que sea evitar el frío a la vez que nuestro cuerpo transpira es ideal para correr con un resfriado.
  4. Calentamiento y estiramientos. Imprescindible realizarlos siempre pero en el caso de estar enfermos mucho más porque nuestros músculos pueden estar más debilitados y nuestras energías algo más inferiores.
  5. Hidratación y alimentación adecuadas. Todo el mundo sabe que un resfriado deshidrata y la recomendación médica general es beber más cantidad de aguade lo normal. Y es que ingerir líquidos es la mejor idea para superar una infección respiratoria, además de comer más frutas y verduras que nos aporten vitaminas y minerales. Junta todo eso y ponlo en práctica antes de salir a correr enfermo.
  6. Descansa y duerme bien. Está bien que salgas a correr con un pequeño catarro pero no está de más que después descanses un poco más de lo normal. De hecho, deberías dormir bien para mantener las pocas energías que se tienen cuando uno está resfriado.

Pues hasta aquí llega nuestra lista de recomendaciones para salir a correr resfriado. Ya sabes que cada caso particular es un mundo así que tú y solo tú sabes cuál es tu estado de salud y lo que es mejor para ti y para tu cuerpo.

Entonces, ¿salimos a correr resfriados o podemos descansar un par de días para recuperarnos y darlo todo después?, ¿opiniones?

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¿Por qué aparece el flato? Conoce como combatirlo

Extraído de http://www.eleconomista.es

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Ya seas una maquina bien engrasada o alguien que no ve el deporte ni por la tele, has tenido que sufrir algún ataque de flato. Se trata de un dolor bastante molesto y punzante pero, ¿por qué sucede? ¿Cómo aliviarlo?

El flato es una condición común experimentada por aproximadamente uno de cada cinco deportistas, descrita como un dolor abdominal transitorio relacionado con el ejercicio físico, sobretodo en actividades que implican movimientos repetitivos del torso. Suele ser un dolor agudo o punzantecuando la intensidad es severa, mientras que cuando es de menor intensidad se asemeja a un tirón

En aproximadamente el 80% de los casos, se trata de un dolor vago y difuso que puede ocurrir en cualquier región del abdomen, como por ejemplo en la parte medio-superior, especialmente a lo largo del borde costal, siendo hasta dos veces más común que en el lado izquierdo.

Entre los factores que influyen en la aparición del flato destacan la ingesta de bebidas hipertónicas (liquido que se caracterizan por presentar una elevada concentración de sustancias  disueltas en el, como los hidratos de carbono y los electrolitos), y no tanto el contenido nutricional de la comida previa al evento deportivo.

Curiosamente, el flato no está relacionado con los carbohidratos, ni tampoco con las grasas, ni con las proteínas. Sin embargo, ingerir grandes cantidades de cualquier alimento líquido o sólido, al menos 2 horas antes del ejercicio, además de la postura corporal, especialmente en la región torácica, pueden exacerbar la aparición de dicho síntoma.

Otros factores individuales como características anatómicas individuales (curvaturas exageradas a nivel de la columna), la edad (poco común antes de los 10 años), y el sexo (cuatro veces más frecuente en mujeres) pueden tener relación. También un calentamiento inadecuado antes del ejercicio, condiciones ambientales o simplemente la condición física pueden relacionarse con la aparición de flato, sin embargo, también se ha descrito en atletas de élite.

Son muchas las teorías que se han propuesto para explicar el porqué de este fenómeno. Una de ellas es que al realizar un determinado tipo de ejercicio físico no llega suficiente cantidad de sangre al diafragma, otra se basa en un aumento de la tensión de los ligamentos que soportan el peso de las vísceras. Lo cierto es que a día de hoy se desconoce el verdadero origen del flato.

Otra de las características de la aparición de flato es que éste varía según las diferentes actividades deportivas. Correr largas distancias y montar a caballo son los deportes que más flato provocan, siendo menos frecuente en baloncesto o ciclismo.

El motivo es que el flato aparece con mayor frecuencia cuando en la práctica de la actividad deportiva es necesario realizar movimientos repetidos del torso, sobre todo los que implican tracción vertical o rotación longitudinal, en especial cuando el torso está en extensión y no parece tener tanta importancia la intensidad del ejercicio efectuado.

Para combatir la aparición del flato, puede resultar útil realizar ciertas estrategias de tipo respiratorio, tales como inspiraciones profundas y respiración abdominal. También estirar la zona afectadarealizar flexiones profundas del tronco, aplicar presión manual sobre la zona o realizar contracciones máximas voluntarias, suele mitigar la molestia.

En aquellos casos en los que se sospeche que la postura o el tono muscular puedan estar involucrados podría resultar beneficioso la manipulación torácica, y el estiramiento de la musculatura vertebral y abdominal, sin necesidad de tener que realizar ningún calentamiento especial
Pero sin duda lo más importante es controlar la ingesta de suplementos energéticos hipertónicos (tanto líquidos como sólidos) antes y durante el entrenamiento o competición, evitando la ingesta de grandes cantidades de líquido dos horas antes, e identificando aquellas bebidas ( como por ejemplo, zumos concentrados), que favorecen más el flato.

Calor y deporte: 10 reglas para evitar riesgos

Artículo publicado en www.heraldo.es

Tantos meses ‘sudando’ haciendo deporte para ponernos en forma y llegar a tiempo a la operación bikini ¿y ahora? No hay que dejar de entrenar con la excusa del calor, porque para conseguir un cuerpo 10 se necesita mucha dedicación y constancia. Pero lo que no se debe olvidar es que con calor hay tener cuidado ante determinados riesgos. Diez reglas para que esos riesgos no se hagan realidad.

1.- Cuidado con la hidratación. Practicar deporte en medio del calor aumenta copiosamente la sudoración y con ello el riesgo de deshidratación. Ten siempre el agua al alcance de la mano y bebe con frecuencia en pequeños sorbos.

 2.- Atentos a prevenir la insolación. La exposición al sol mientras se realizan actividades físicas puede traer fiebre, náuseas, palpitaciones y desmayos. Para no arriesgarnos a sufrir contratiempos, mejor evitar las horas del mediodía para hacer deporte y cubrirse la cabeza con una gorra.

3.- Neutraliza las caídas de tensión. Tras ejercitarse, el cuerpo se esfuerza para liberarse del calor, lo que puede causar bajadas de tensión. Si esto te ocurre, siéntate rápido y bebe un poco de agua.

4.- Protégete de las quemaduras de sol. En cualquier actividad que se desarrolle al aire libre hay que usar siempre protección solar. La protección debe ser alta, de nivel 50.

5.- Esquiva los golpes de… frío. Sí, el frío repentino también puede ser un problema. Algunos gimnasios ponen el aire acondicionado a una temperatura excesivamente baja. Cuidado con las corrientes de aire.

6.- Debes favorecer la transpiración. Hay ropa, incluso la deportiva, que no permite una correcta transpiración de la piel y eso no hace sino aumentar la sudoración. Lleva siempre equipamiento que te deje respirar.

7.- Evita daños musculares. Nunca hay que dejar de hacer calentamiento. No debe darnos pereza, ni pensar que el calor que sentimos nos libera de calentar. Por el contrario, es imprescindible dedicar siempre los primeros minutos al calentamiento bajo riesgo de lesiones.

8.- Elimina los calambres. Con el sudor eliminamos muchas sales minerales, cuya falta puede ocasionar calambres. Se puede conjurar el riesgo gracias al uso de suplementos especiales o comiendo alimentos ricos en potasio como los plátanos.

9. Protégete del shock térmico. Refrescarse inmediatamente después del deporte con una ducha fría o un baño en piscina es peligroso por el riesgo de shock térmico. Mejor ponte primero a la sombra y descansa un poco hasta que el cuerpo se refresque un poco.

10. Contrarresta el desgaste rápidamente. Practicar el deporte en los meses estivales significa un desgaste mayor, no dejes pasar mucho tiempo antes de comer algo. Trata de recuperar un poco de energía comiendo un bocado después del ejercicio.

Claves para correr por la montaña

Vicente Capitán para http://www.sportlife.es

“¿Por qué corremos? Esa es la cuestión que nos plantean aquellos que no corren, pero sobre todo es lo que nos preguntamos nosotros mismos todas las noches antes de acostarnos”.

La cita es del libro “Correr o morir”, del ya legendario Kilian Jornet, el mejor corredor de montaña a nivel mundial de esta joven especialidad deportiva, el hombre que lo ha ganado todo.

Pero es que el bueno de Kilian, aparte de dejarnos boquiabiertos cada año con sus nuevos logros, dice y escribe cosas muy interesantes cuando procede, como por ejemplo: “lo más importante en una competición es superarse a sí mismo, saber que uno se ha empleado con todas sus fuerzas, con todas las energías disponibles en ese momento para competir, en el sentido más amplio de la palabra”. Todo un campeón como él, mucho más acostumbrado a ganar que a perder, no digamos ya a no ir en el grupo delantero, o a acabar entre los 4-5 mejores por muy mal que se le dé, presume de preferir lo expuesto anteriormente a la gloria de la victoria. Vamos, que en definitiva, el gran placer en una competición ha de ser encontrarnos con nuestra mejor versión competitiva o al menos pelear por acercarnos a ella, con independencia del resultado final (puesto, tiempo, etc.).

Todo esto que acabo de exponer cobra fuerza en las carreras de montaña, el ahora conocido como trail running, ya que en este tipo de eventos las distancias son relativas, los parciales por kilómetro no digamos y 15 km en un entorno son totalmente distintos a esa misma distancia en un medio diferente (piedras, raíces, sendas, camino forestal, vía pecuaria, si transitamos hacia arriba o cuesta abajo). Incluso esos mismos 15 km serán diferentes si los cubrimos una semana con un clima seco, sin viento.… O si una semana más tarde en el mismo recorrido ha llovido los días previos, con viento racheado, etc. Esta es la grandeza de las carreras de montaña, que son imprevisibles, algo incomparable con cualquier otra disciplina atlética. Tranquilos porque esto del trail no es un imposible, solo requiere una preparación específica, como cualquier carrera, tener un plan es el primer paso, nosotros te dejamos el plan de entrenamiento para que puedas prepararte con tiempo para disfrutar de todos los beneficios de este deporte que, por cierto, es mucho menos agresivo articularmente que correr por la ciudad.

Calentamiento

Cuando vamos a afrontar una carrera o entrenamiento por la montaña hemos de tener en cuenta el perfil al que nos vamos a enfrentar, sobre todo en el inicio, ya que si, por ejemplo, nos tocan duras rampas en ascenso nada más arrancar, será conveniente utilizar esa parte como calentamiento, tomándolo con calma y sobre todo mentalizándonos de que el ritmo ha de ser muy contenido. En cualquier caso, es interesante haber realizado antes un trote suave aunque sea de cinco minutos por una zona más o menos llana para que no nos pille todo con la musculatura fría y considero que también pueden venir bien unos ligeros estiramientos, nunca en grado máximo, sino para elongar los músculos un poquito. En nuestro caso tendríamos que centrarnos en cuádriceps, isquiotibiales, gemelos y sóleos, y lo bueno del monte es que cualquier árbol o piedra nos sirve para ello.

Yo añadiría unas rotaciones de tobillos hacia fuera y hacia dentro apoyados en cualquier árbol que tengamos a mano. La articulación de los tobillos trabaja en montaña en exceso por la irregularidad del terreno y no digamos nada ya si la prueba o entreno que nos toque discurre por zonas muy técnicas (raíces, piedras sueltas, calzadas romanas…).

Y por último, y esto es algo que me he aplicado siempre y nunca me ha ido mal, aproximadamente tres minutos antes de la salida podéis realizar unos saltos de rodillas al pecho en el sitio, dos o tres son suficientes… este es un ejercicio activador general maravilloso para el esfuerzo que vamos a iniciar en breve.


Carrera en subida

En mi etapa como corredor de montaña de alto nivel y ahora como un deportista popular más, considero que el esfuerzo en ascensión requiere una fortaleza mental distinta a la carrera al uso. Si no vamos mentalizados adecuadamente, el tramo en cuestión se convertirá en una losa difícil de afrontar. Es muy útil, en esos momentos olvidarse del crono, de las pulsaciones (ya que estas se disparan corriendo hacia arriba como es lógico) y sí pensar que lo vamos a superar, que podemos con ello. Cuanto más pensamiento positivo (por muy hechos polvo que vayamos) mejor correremos en esas zonas… A mí me gusta en estos casos mirar al terreno pero un poquito hacia delante, no hacia la cima o la zona más alta visible, sino como unos 10 metros delante de nosotros. Hombre, de vez en cuando hay que levantar la vista, claro que sí, pero no para castigarse diciéndose uno a sí mismo: “Madre mía lo que me queda… voy muy mal y tengo que subir hasta allí…” sino todo lo contrario, para reforzar nuestro deseo de alcanzar la cima, sabiendo que somos capaces de ello.

Debéis tener en cuenta que el ritmo en determinadas zonas, bien porque son muy técnicas (piedras grandes que dificultan los pasos continuos, raíces, arena suelta, picón en el caso de zona volcánica…) o bien por el exigente porcentaje de desnivel, nos va a llevar a un paso tan lento, que parecerá que vamos andando. De hecho, si somos conscientes, iremos igual que andando a paso ligero. A mí me costó asimilar como corredor tradicional de atletismo de cross, pista y ruta, que en diferentes fases de una carrera en montaña tuviera que andar, porque consideraba que eso sería un paso atrás, un parón en el ritmo difícil de recuperar. Entonces empecé a fijarme en mis rivales en las pruebas internacionales. Ellos subían por determinados sitios andando con paso largo y apoyando las manos en los cuádriceps, les imité o traté de hacerlo y aquello me empezó a dar resultado. Probarlo cuando os veáis muy castigados hacia arriba, es muy eficaz, y nos permitirá relajarnos un poco, sobre todo la tensión en la zona de los tendones de Aquiles y gemelos.

Evidentemente, en las zonas de subida modificamos nuestra zancada natural por la necesidad de adaptarnos al terreno y la inclinación. Aquí los chicos y chicas que corréis habitualmente con zancada corta, tenéis una ventaja de “serie” sobre los que lo hacemos con zancada larga, ya que las subidas nos obligan a recortar el paso para ser más eficientes. Probadlo algún día y veréis como subir por un mismo lugar con paso largo o corto es totalmente diferente. Alguna subida tendida, con buen firme tipo senda forestal sí que te permite alargar la zancada y rendir bien, pero como he dicho, en casos de mucha rampa o zona técnica no queda más remedio que reducir la zancada, que no tiene que significar obligatoriamente bajar muchísimo el ritmo. Se trata de ser lo más eficiente posible y de que la musculatura se agote lo más tarde en el tiempo posible.

Unos buenos ejercicios que os podéis aplicar alguna vez por semana en vuestra rutina es trabajar técnica de carrera de la manera convencional (skipping, talones al glúteo, rusos), pero metiendo la pierna por unos aros (variando de vez en cuando la separación entre ellos para así modificar la zancada) e igualmente ejercicios de técnica con “obstaculines” o vallas pequeñas.

Carrera hacia abajo

Yo que he sido siempre mejor hacia arriba que hacia abajo, qué os voy a contar de cómo corren algunos colegas cuando la cima se ha completado. Admiro a los grandes bajadores por su destreza técnica, adquirida de forma natural por el entorno en el que han vivido desde niños (como en el caso de Kilian Jornet) o simplemente porque tienen esa facilidad innata para lanzarse hacia abajo sin miedo y con gran dominio de su cuerpo. 

En las bajadas no técnicas y con buen firme hay que dejarse ir, lanzarse sin temor y ahí los corredores más “pisteros” podrán sacar todo su potencial en forma de velocidad, aunque ojo, ya que si la bajada es larga, aun no siendo exigente desde el punto de vista técnico, hay que lanzarse pero regulando, porque los cuádriceps, que son los que nos aguantan literalmente para no irnos de bruces en cada paso, empezarán a sufrir muy pronto y nos irán limitando. Por ello los corredores fuertes muscularmente (que no tiene que ser incompatible con estar fino y pesar poco) son grandes bajadores.

Vámonos ahora a esos descensos variados, con piedras, raíces, badenes, saltos… aquí sí que es interesante, tanto en entrenamientos como en competición, que uno borre de su mente la idea de ir en línea recta (como en carrera normal). Tendremos que recurrir a ir trazando muchas veces la bajada en forma de “zetas o eses” para minimizar las asperezas del terreno y evitar caídas e igualmente en muchas fases habremos de realizar pequeños saltos “imitando” a las cabras montesas, por ejemplo, quizá el animal más capacitado para descender por sitios imposibles, de hecho, en el argot de los corredores de trail, cuando alguien es muy bueno bajando se suele usar esa comparación “bajar como una cabra”.

Por tanto, queda claro que tener unos cuádriceps bien entrenados y fuertes (las pesas están bien pero a mí me gusta más el trabajo de fuerza natural sin mucha carga, como multisaltos, equilibrios con nuestro propio peso, TRX y sobre todo las propias series en cuestas) nos ayudarán en las bajadas, pero no olvidéis un buen trabajo de core tanto para subidas como para bajadas, e igualmente un buen trabajo de tonificación de glúteos.

10K Zaragoza 2017

¿Qué ejercicio quema más calorías?

Juanma Montero para Sportlife

Respondemos a una de las dudas que nos planteáis más a menudo “¿cuál es el ejercicio que quema más calorías si mi objetivo es adelgazar? Eso depende de varios factores, como son el peso corporal y la intensidad y duración de cada ejercicio. Correr supone un gasto calórico más alto que andar; pero si andas deprisa hora y media, quemarás más calorías que si corres durante 15 minutos y te tienes que parar porque no puedes más.

Además, “quemar calorías” no es sinónimo de adelgazar. Para que adelgaces, debes combinar dieta y ejercicio de forma que al terminar el día hayas gastado más calorías de las que has ingerido. Si entrenas mucho pero comes más, es posible que no solo no adelgaces sino que termines engordando. Hay ejercicios, como los de musculación, cuya realización no implica un alto gasto, pero que elevan el consumo de tu cuerpo durante todo el día, de modo que adelgazarás más comiendo lo mismo.

Para que te hagas una idea de cuantas calorías consumes y qué deporte te interesa más, aquí tienes un cuadro que muestra lo que gasta una persona, en función de su peso, practicando durante 15 minutos cuatro actividades aeróbicas muy populares. Ten en cuenta que estos datos son orientativos y suponen una generalización, cada persona tiene su propio metabolismo y las circunstancias ambientales también pueden suponer variaciones.

Peso corporal Correr (a 5:50km/h) Mountain bike a 15 km/h Nadar a crol Andar a 7:30 km/h
55 kg  165  83  106  80
65 kg  195  98  125  95
75 kg  225  115  144  110
85 kg  255  130  164  125
95 kg  285  145  182,5  140

Si tienes poco tiempo para entrenar y no estás dispuesto a hacer una dieta estricta, necesitas realizar un entrenamiento que implique un elevado consumo calórico, pero es probable que tengas muchas dudas sobre cuál es el más adecuado para ti.

Componentes del gasto energético para una actividad moderada

Actividad física: 25%

Acción termogénica de los alimentos: 10%

Metabolismo basal: 60-65%

El cuerpo humano gasta la energía a través de tres componentes principales: en forma de gasto energético de reposo, lo que llamamos metabolismo basal, la actividad voluntaria donde se incluye el ejercicio físico y el efecto térmico de los alimentos.

En personas activas no solo se eleva el gasto producido por el entrenamiento, sino también influye en un metabolismo basal mucho más elevado que se debe tener en cuenta en el cómputo total diario.

Por tanto, a la hora de evaluar nuestro entrenamiento no debemos estar atentos exclusivamente a las calorías que consumimos durante el ejercicio, sino al cómputo total al final del día. El objetivo es conseguir un metabolismo lo más elevado posible, ya que este actúa durante todo el día y representa el mayor porcentaje de la energía consumida. La buena noticia es que disponemos de estrategias en el entrenamiento para conseguir elevar este componente.

Gasta más en menos tiempo

Mantener el equilibrio calórico es indispensable para conseguir una buena forma física y un estado saludable. Como la mayoría no tenemos mucho tiempo para entrenar y a nadie le gusta pasar hambre, te traemos un gran artículo con entrenamientos que implican un elevado coste calórico sin salir de tus deportes favoritos:

Fitness quemacalorías: 3 métodos para un mismo objetivo

Existen diferentes métodos para quemar muchas calorías: cardiovascular, concurrente y alta intensidad (HIIT). Cada uno de estos métodos va a ser más o menos adecuado para ti en función de tu forma física.
Corredor, aprende a quemar calorías

Correr aumenta el gasto calórico de forma global solamente por el mero hecho de realizar la actividad, así como por las necesidades extra que el cuerpo necesita para recuperarse tras la carrera. Sigue este plan de 12 semanas, respetando sus 3 días de descanso, ¡y volverás a tu peso muy rápido!
Natación: quemacalorías en la piscina

 

Que sepas que quemas mucho mientras nadas, pero la natación también tiene el importante efecto de desarrollar tus músculos para que sigas “ahogando” calorías cuando estás fuera del agua.

 

Bici quemacalorías

 

Con la bicicleta puedes quemar un montón de calorías sin el impacto de la carrera a pie y con resultados sorprendentes para eliminar grasas superfluas.

¿Cuándo debo dejar de correr?

POR ROCÍO POMARES PSICÓLOGA DEPORTIVA para http://www.correresdevalientes.elmundo.es

Practicar deporte y crear hábitos en torno al ejercicio físico está de moda. Esto no sólo beneficia al cuerpo de quien lo practica, sino también a la mente, ya que entrena en valores como sacrificio, esfuerzo, motivación o tolerancia a la frustración, tan importantes también para la vida.

Además, hay deportes como el running que tienen algo que engancha y que invita a superarte en cada entrenamiento y en cada carrera. El problema reside en que la línea que separa la pasión de la obsesión en el deporte es muy fina.

El ejercicio genera gran cantidad de “endorfinas” (considerada la hormona de la felicidad), que se encarga de producir la sensación de placer y bienestar, convirtiéndose en la base biológica de la mayoría de las adicciones. No tener motivación para salir a correr invita al sedentarismo, algo poco saludable, pero el exceso de actividad por los refuerzos positivos que aporta el deporte puede llevar al sobreentreno y provocar lesiones que perjudiquen la salud.

Por ello, la virtud, como decía Aristóteles, radica en saber encontrar el término medio. La dificultad está en que hacer deporte es una actividad positiva y bien considerada en la que se infravaloran los peligros de la práctica excesiva. Reconocer que se tiene un problema puede llegar a ser complicado y generalmente se detecta cuando ya se han producido consecuencias negativas tanto físicas como psicológicas.

Existe un estudio que afirma que cerca del 18% de los deportistas asiduos padecen adicción a la práctica deportiva, en cambio, sólo un 1% reconoce que la padece. Por ello es importante conocer cuáles son los síntomas y trabajarlos para saber cuándo se debe parar de correr. Este enganche excesivo es especialmente común en corredores. De hecho, los psicólogos y médicos deportivos le hemos puesto nombre: lo llamamos “runnorexia”, cuyos síntomas y tratamientos son los propios de cualquier otra adicción. Al igual que el adicto a una sustancia sufre síndrome de abstinencia, el hecho de no realizar la actividad deportiva puede causar una serie de síntomas físicos, emocionales y comportamentales como irritabilidad, ansiedad o apatía.

Los expertos consideramos que el deportista padece de adicción cuando su vida gira en torno al deporte y se convierte en una prioridad, dificultando cumplir con sus responsabilidades, vida laboral, estudios, familia o relaciones sociales. El “runnorexico” puede incluso poner el deporte por encima de su propia salud.

Esta afección es más común en corredores de entre 35 y 45 años con un nivel de estrés elevado en su vida laboral o familiar, que presentan síntomas de ansiedad, insatisfacción en su día a día, niveles bajos de autoestima y de confianza; un vacío que tratan de suplir con el deporte.

El tratamiento es el mismo que se realiza con otras adicciones, donde el paso clave está en reconocer que se tiene un problema y adoptar una actitud activa en el cambio, antes de que las consecuencias físicas y emocionales se apropien de la vida del corredor. Es importante para ello contar con un equipo multidisciplinar, donde la figura del psicólogo juega un papel fundamental en la gestión de las emociones, refuerzo de la autoconfianza y asentar hábitos deportivos más controlados y saludables.

Buscar otras actividades de ocio diferentes que ayuden a crear un nuevo estilo de vida y fortalecer las relaciones sociales facilitan el cambio.

El objetivo del tratamiento debe ser que el corredor vuelva a vivir el deporte como un placer y no como una necesidad.